LA COPA DE CRISTAL - Capítulo cuarenta y siete
LA COPA DE CRISTAL
Capítulo cuarenta y siete
Después de una buena noche de sueño, Cecilia se compuso. Toda la tensión del día anterior había desaparecido como por arte de magia. La conversación que había tenido con su padre había ayudado a calmar sus nervios. Además, no había ninguna razón real para todo el pavor que había sentido por Ricardo. Después de todo... ¿siempre peleaban? Eso sí, con una constancia que no es beneficiosa para una relación sana. Pero cuando la situación empezó a descontrolarse, rompió con su marido y, en cierto modo, todo encajó... al menos para ella. Es cierto que su ex terminó en la oscuridad y terminó en las alcantarillas de la vida... pero incluso él parecía estar mejorando. Bueno, lo que sí sabía con certeza era que tarde o temprano tendría que hablar con él. Y decidió que lo haría ese día. Era mejor aclarar todo de una vez por todas. Para que no hubiera problemas, primero hablaría con Roseli, explicándole el motivo de concertar una cita con Ricardo. Sería mejor así... No quería dejar espacio para ninguno de esos dichos. Al llamar a Roseli, se enteró por qué Ricardo caminaba cerca de su lugar de trabajo... asistía a reuniones de Alcohólicos Anónimos en un salón de la misma calle donde ella trabajaba. Bueno, entonces, sabía qué hacer... Hablaría con él después de su turno... y arreglaría las cosas...
El reloj marcaba las seis de la tarde. Cecilia bajó hacia la calle y empezó a prestar atención a los transeúntes, hasta que vio a lo lejos la cara de Ricardo. Siguió adelante como por casualidad, y se encontraron...
-¡Ricardo!...
-¡Cecilia! ¿Que estas haciendo por aquí?...
- Estaba mirando las ventanas... Necesito comprar algunas cosas para la casa...
- Va a volver...
- ¿Eh? No, no... Estoy hablando de mi nueva casa...
- Oh...
- ¿Y tu? ¿Qué estás haciendo por aquí?
- Estoy participando en un grupo de "A.A."....
- Estaba necesitando...
- Sí... después de algunas caídas en la vida, tenemos que volver a levantarnos...
- ¿Y cómo va la vida?
- Como dice esa canción, nos llevamos...
- Bueno, así es la vida...
-Cecilia...
- Puedes hablar...
- ¿Podemos hablar más tranquilamente? Ahora llego justo a tiempo para la reunión...
- ¿Hablar acerca de qué?
- Sobre nosotros...
- Misa no existe "nosotros", Ricardo... ya no...
- I...
- Mira, nuestra separación fue definitiva, no hay vuelta atrás.
- Creo que tenemos que hablar... tenemos que entendernos...
- Lo siento... pero ya nos entendimos... y también discrepamos. Lo siento, pero para los dos no hay vuelta atrás...
-Cecilia, yo...
- Lo siento... igual que tú, tengo un poco de prisa, tengo algunas cosas más que hacer... nos vemos...
Y Cecília le dio la espalda a su ex, caminando con paso firme, sin volverse ni una sola vez... el chico se quedó quieto, viendo a la chica desaparecer entre la gente que pasaba por la calle...
- Hola Helena...
- Vaya, Cecília... hoy te tardaste, ¿eh?
- Estaba hablando con Ricardo...
- Wow... ¿decidiste enfrentarte a la bestia?
- No hay bestia, niña... Necesitaba hablar con él, y lo hice... así que exorcizo mis fantasmas de una vez...
- ¿Y como fué?
- Fácil...
- ¿Se lo tomó bien?
- No mucho... Quería arreglar una reunión...
- Y tu...
- Salté, por supuesto. Como dije una vez... solo quiero distancia de Ricardo...
- ¿Crees que aceptará tu decisión?
- ¿Y tiene elección?
- Todo lo que pido es... ¡Ten cuidado!
- Leninha, no podemos vivir con miedo... porque entonces corremos el riesgo de morir en vida...
- Ceci... No quiero ser un pájaro de mal agüero... pero mis sueños...
- Son solo sueños, niña... no deberías darles tanta importancia...
Helena no respondió. Tenía sus recelos y temía por la integridad física de su hermana. Pero reconocí que ella tenía razón... no puedes vivir todo el tiempo con miedo, o corres el riesgo de quedarte vegetando en este mundo...
- ¿Has decidido adónde vamos ahora?
- ¿Como asi?
- Eh... ¿la casa de mamá o nuestra casa?
- Fuimos allí ayer, Ceci...
- ¿Y qué hay de malo en ir allí de nuevo hoy?
- No está mal, pero...
- Bueno, Lena... la comida de mamá es deliciosa... y es muy lindo hablar con papá...
- Vale, vale... vamos con mamá, entonces...
Y allí iban las dos, charlando de bromas, riéndose de los pequeños hechos que habían pasado en su día... Helena hablaba de sus clientes en las tiendas, Cecília hablaba de los trámites burocráticos que tenía que pasar durante su jornada laboral... sí, la tensión del día anterior parecía haberse disipado por completo...
- ¿Qué buenos vientos traen mis niñas a este humilde recinto?
- Mamá está cocinando...
- Creí que me extrañaban...
- Un poco, ¿no, papá?!... pero hay que confesar que venimos tras la comida de mamá...
- Cazadores de oro... pero no se va a quedar así, no... ¡Le pedí a tu madre que hiciera sopa de jiló con patas de pollo para la cena!
- Yo creo, que mal gusto...
- Mal gusto, ¿por qué? Este es un manjar de los dioses...
- Delicadeza de los dioses, ¿verdad? Deja que mami te oiga decir eso, y te crucificará hasta mañana...
- Oh, nada... tu madre está más tranquila estos días.
- Confía... confía en que descubrirás lo que es bueno para toser...
- Oye, Helena... el mejor jarabe para la tos es la hierba de San Juan... ¡es un éxito!
- Ceci, entendió lo que quise decir...
- Sí, chicas... entiendo... pero vuestra madre es menos religiosa estos días...
- Es bueno escuchar eso... hubo un tiempo en que ella era simplemente insoportable...
- Estas son etapas, niños... todos pasamos por ellas...
Los tres se rieron juntos... empezaron a hablar de banalidades y la pequeña Selene entró gateando en la sala. Se aferró a las piernas de Helena, pidiendo una vuelta, que ganó de inmediato. Y así se quedaron, hablando y riendo de todo y de nada, hasta que Estela y Janete las llamaron al comedor...

Comentários
Postar um comentário