Vivir en sociedad - primera parte
Vivir en sociedad - primera parte
Desde los albores de la historia, el ser humano ha tenido una necesidad instintiva de pertenecer a un grupo. Necesita reunirse con quienes considera "sus iguales". Y, al pertenecer a un grupo, lógicamente será antagónico con otros que no oren por su folleto. Porque a los demás, por no compartir sus creencias, hay que luchar. Y esto se aplica en todos los segmentos sociales. Comienza en el propio núcleo familiar, que es el primer grupo social al que pertenecemos, para luego extenderse a través de las olas del inmenso mar que encontramos en el camino. Sí... tomamos nuestras decisiones según nuestras convicciones. No es por otra razón que en una misma familia las ideas entre sus miembros sean tan divergentes. Por supuesto, todos tenemos los mismos fundamentos. Todos aprendimos, al principio, los mismos valores de este grupo. Pero, como he dicho antes, cada persona es un Universo aparte, y cada elemento absorbe el conocimiento de forma diferente. Como alguien dijo una vez, “los dedos de nuestras manos son diferentes, no hay dos dedos iguales…” imagina un grupo compuesto por elementos pensantes, cada uno absorbiendo sus experiencias de una manera diferente…
Lo que olvidamos es que las influencias sufridas en nuestra formación no provienen única y exclusivamente de nuestros padres. Al fin y al cabo, la familia es un organismo vivo, formado por varios elementos, muchos de ellos extraños al grupo al principio... sobre esto de forma automática. ¿Un ejemplo? La vecina, que vive dos casas al lado de la tuya. No es pariente consanguíneo, pero su presencia constante en su residencia, exponiendo ideas y vivencias, la convierte en un elemento importante en la formación de ideas y forma de actuar. Sí, estamos influenciados por todas las personas que gravitan a nuestro alrededor. Incluso aquellas ideas que en un principio nos repugnan, en un momento determinado quedarán grabadas en nuestra psique, pudiendo o no agregarse en nuestra forma de pensar o actuar. No de otra manera se lanzan modas para la sociedad...
Después de la familia, que como decía más arriba no sólo está formada por padres y hermanos, sino también por las personas que gravitan a nuestro alrededor, nuestro segundo núcleo social es la escuela, donde teóricamente aprenderemos a vivir en sociedad, ya que Encontrarás elementos provenientes de diversas influencias y, por tanto, al principio habrá un choque cultural. Inmediatamente nos identificaremos con algunos y sentiremos una sensación de no pertenecer a otros. Por supuesto, esta primera impresión cambiará a medida que la convivencia muestre los pros y los contras de cada uno. Y es allí donde se agregarán nuevas influencias en la psiquis de cada uno. Es en esta etapa donde comienzan las divergencias entre lo aprendido con la familia y lo que se va sumando en esta nueva etapa. Es entonces cuando el elemento empieza a hacer comparaciones y trata de encontrar ventajas en su forma de actuar. Sí, porque siempre estamos tratando de insertarnos donde tenemos más ventajas... si no son reales, entonces son aparentes.
Es en el colegio donde conocemos a nuestro primer mejor amigo, nuestro/nuestro/nuestro primer/primer novio/novia... y gran parte de nuestra formación moral y amorosa comienza en esta etapa. ¿Como asi? ¿La formación moral no comienza en el hogar, en la familia? Si y no. Por supuesto, la familia tiene un peso considerable en su forma de pensar sobre las normas morales vigentes en la sociedad. Pero... cuando llegas a cierta etapa de tu vida, empiezas a hacer comparaciones entre lo que aprendiste en casa y lo que ves en la vida diaria de otros grupos. Y ahí es cuando tomas tus decisiones. Y ahí es cuando realmente comienzas tu entrenamiento moral...

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